Más de 150 personas disfrutaron con el grupo Tributo Total en Loarre y Corral de García acogió un directo íntimo y delicado de Antía Muíño ante un aforo reducido
La XXII edición de Cosecha de Invierno, muestra de artes organizada por la Comarca Hoya de Huesca | Plana de Uesca, ha completado su cuarto fin de semana con dos propuestas musicales de carácter muy dispar pero que en ambos casos han logrado una gran conexión con el público asistente. La programación que la muestra de artes había programado para este pasado fin de semana ha ofrecido un recorrido musical entre propuestas en oposición, transitando desde la energía electrizante y desbordante del concierto tributo a Siniestro Total, de la mano de los alcañizanos Tributo Total, a la intimidad embriagadora de la intérprete gallega Antía Muiño.
Loarre y Santa Eulalia de Gállego han sido, respectivamente, los escenarios de sendos conciertos en el que ha sido el penúltimo fin de semana de la muestra, antes de la clausura, que tendrá lugar el próximo 28 de marzo, en Torres de Montes.
El fin de semana comenzó con una sesión revival del punk-rock que marcó la vida musical de varias generaciones, gracias al homenaje que Tributo Total hizo del clásico grupo gallego, legendario representante de la movida viguesa, Siniestro Total. Un concierto que reunió a más de 150 personas de público, gran parte de ellas llegadas desde localidades cercanas y desde la ciudad de Huesca. Durante cerca de dos horas, la banda ofreció un directo efervescente, eléctrico y cargado de diversión y nostalgia con un público absolutamente entregado a la música.
Formado por Vicente Martínez (voz y armónica), David Ortega (bajo), Bruno Sabater (batería) y Antonio Magallón (guitarra y coros), el grupo nace a partir de la evolución de una formación anterior. En un momento de transición, y con la intención de seguir activos, decidieron construir un repertorio basado en los temas de Siniestro Total, tomando como referencia el directo Ante todo mucha calma.
Como resultado, Loarre acogió un concierto vibrante en el que el público coreó cada canción y “se lo pasó en grande”, destacaron desde la banda. Y es que, según la experiencia de sus integrantes, eso es lo que se genera en cada actuación que ofrecen; “la gente en los conciertos lo vive, desde la primera canción hasta la última, se las saben todas”.
La irreverencia implícita en los versos de cada canción, confluyó con el espíritu festivo y las decididas ganas de pasárselo bien de quienes asistieron a las naves municipales de Loarre el sábado, donde se apeló a la memoria compartida por varias generaciones.
En un ejercicio de equilibrio por contraste, estuvo la actuación del domingo 22 en Santa Eulalia de Gállego de la intérprete gallega Antía Muíño. Con una delicadeza y cercanía innata, Muíño presentó su último trabajo en el Corral de García, actuación que reunió a unas 60 personas en un formato de aforo limitado.
Además de canciones de su último disco, Anfibia por veces, ofreció al público varios temas de su primer álbum, Carta Aberta. Muiño embriagó a las y los asistentes desde el primer minuto con su voz, que llenó el espacio con un directo que alternó momentos de acompañamiento instrumental -con percusión y viento- con otros de absoluta desnudez escénica, en los que la artista se presentó a solas con su guitarra.
El concierto comenzó con una canción a capela aprendida del grupo de cantareiras Leilía, en un gesto de reconocimiento a la tradición oral gallega. Prosiguió con un repertorio con el que Muiño quiso también “cantar a lo bello, a la belleza de las cosas”, expresó durante la interpretación de A beleza.
Uno de los momentos más especiales llegó cuando, sola en el escenario, interpretó dos temas en su forma más esencial, tal y como nacen antes de ser arreglados. “Después van vistiéndose con diferentes timbres e instrumentos”, explicó. Entre ellos, sonó Cien olivos, una pieza incluida en Anfibia por veces, construida a partir de unas décimas dedicadas a una persona especial. “Siempre que la canto me gusta decir al público que piense en esa persona o personas que nos hacen la vida más bonita y más disfrutable”, invitó a los asistentes.
El propio concepto del disco estuvo también presente en sus palabras, al explicar el porqué del título: “Un anfibio es un ser que se mueve en muchos elementos y los necesita todos para vivir. Yo me siento muchas veces así en la música”, señaló, explicando cómo, de la misma manera, en su proceso creativo conviven referencias diversas, desde la música tradicional hasta el jazz, la canción de autor o referencias clásicas.
El repertorio transitó por composiciones introspectivas, “crudas y reflexivas”, con otras más ligeras, que invitan a la celebración, como Amor fugaz, un tema que en su versión original interpreta como un pasodoble e incorpora una brass band femenina, Brassica Rapa, pero que en esta ocasión adoptó un carácter más próximo a la ranchera.
El concierto acabó con Muiño y sus acompañantes de pie, frente a un público pleno que participó acompañando con palmas una última interpretación.
Cosecha de Invierno clausurará su XXII edición en Torres de Montes, con la música popular de Os Viqueiras que acompañará con su pasacalles al viejo Remolón. Se trata de una formación originaria de Ordes (A Coruña) que lleva más de tres décadas y media dedicada a la música tradicional. Una fiesta a la primavera, que dará comienzo a partir de las 17 horas en la Plaza del Cura.
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